29 octubre de 1929: El Derrumbe de la Bolsa de Valores de Wall Street y el inicio de la Gran Depresión

Wall Street

Hoy es un día para recordar, y de especial interés para los versados en el tema de la economía. Una fecha en la que se dio el derrumbe de la Bolsa de Valores de Wall Street, en Nueva York. Un evento cuyas consecuencias pusieron fin a una década de abundancia y prosperidad como lo fueron los años 20.

Aún cuando todo lo que se dice de Nueva York parece impregnado de esplendor, lo cierto es que ha pasado por sus altas y sus bajas a lo largo de su historia.

Aunque ésta no es una página de economía, pienso que el tema sí es de interés para todos y  por eso te comparto un poco de lo acontecido por aquellos años, ¡un desastre económico sin precedentes!

Historia

Un día como hoy, 29 de octubre de 1929, se registró la histórica caída de la Bolsa de Wall Street, derivando en una grave crisis económica que muy pronto se extendería a casi todos los países del mundo. Esta crisis es mejor conocida como La Gran Depresión, o “Martes Negro”, siendo éste el más cruento de aquellos días.

Pero días antes el desastre dijo presente al estremecerse la Bolsa con fuertes bajones en el precio de las acciones. El 24 de octubre, a eso del mediodía, fue cuando se registró el primer gran desplome de la Bolsa con la caída abrupta de las acciones en el mercado. Este día es conocido también como el “Jueves Negro”. Luego, algo similar volvió a pasar el lunes 28 de octubre, conocido también como “Lunes Negro”. Pero de todos, el peor fue el “Martes Negro”. La caída fue tan drástica ese día que significó el derrumbe total de la Bolsa de Nueva York.

De allí que se considera a Estados Unidos como el lugar donde inició tan dramático episodio en el mundo de la economía.

Consecuencias de la Gran Depresión

Los efectos de la crisis no pudieron ser más desoladores. Países ricos se vieron seriamente afectados, y más aún los países pobres. Todos fueron víctimas de la situación.

Todo se vino abajo. Los precios se fueron al piso. El sistema bancario quebrado casi en su totalidad. El comercio en general mermó y con ello aumentó el desempleo, disparándose de manera alarmante.

Los suicidios de la “Gran Depresión”

Lógicamente, con esta crisis muchas fortunas se vinieron abajo y con la quiebra se registraron muchos suicidios. De hecho, se habla de una “ola de suicidios”.

Existen testimonios de personas de la época refiriendo el trágico desenlace de amigos empresarios que no lo pudieron resistir. Eran fortunas enormes, desaparecidas en un instante.

Aunque este aspecto, específicamente, ha sido grandemente debatido. Muchos entendidos en el tema niegan esta afirmación. Mientras unos aseguran que los millonarios bruscamente arruinados saltaban por las ventanas de los grandes edificios del distrito financiero de Wall Street, otros aseguran que eso nunca sucedió.

Sin embargo, ante un hecho como éste, las versiones guardan su lógica. Tal reacción suele suceder en muchas personas cuando son presas de la desesperación, al ver que todo lo han perdido. Grandes empresarios cuando sus fortunas se derrumban, con ella se derrumban ellos también.

Década de los 20.  Años de gran Prosperidad

Recién culminaba la Primera Guerra Mundial. En 1921 la economía se contrajo y se dio una recesión. Para 1924, tras una satisfactoria recuperación económica vino el destape y la locura. Era la época de “El Gran Gatsby”, tiempos de alegría, abundancia y prosperidad, tal y como lo refleja la película basada en la obra homónima de Francis Scott Fitzgerald. Eran los años locos, llenos de fiestas, lujo y derroche sin igual, cuando todo parecía ir tan bien que no había de qué preocuparse. Nadie vislumbraba en el horizonte nubarrón alguno, con amenazas de tormenta para una economía a todas luces próspera y pujante.

Luego de los estragos causados por la Primera Guerra Mundial, y sus efectos críticos, Estados Unidos demostró una gran capacidad de recuperación en materia económica. La población vivía en un estado de confianza y seguridad.

Qué origina la Gran Depresión

Durante cuatro años, entre 1925 y 1929, el precio de las acciones en el mercado de la Bolsa de Valores se había duplicado y un poco más, alcanzando cifras récord, algo que se mantuvo incluso hasta poco antes de que la gran catástrofe se viniera encima. Aquello era como una gran fiesta, en la que todos contarían al final con una buena copa de champán para brindar, mientras bailaban sobre una alfombra de muchos dólares. Tal era el optimismo y desenfado de la época.

En general, en todo el mundo, la economía se encontraba en un buen nivel, parecido a los buenos tiempos antes de la Primera Guerra Mundial.

Pero la fiesta estaba a punto de culminar y pareció tomar por sorpresa incluso a los más experimentados.

Corría el mes de septiembre y asomaban las primeras señales de una recesión económica a nivel mundial. Algunos lograron captar la situación mucho antes, lo que les permitió actuar a tiempo.

En situaciones como éstas, las inversiones en la Bolsa de Valores tambalean y hay que tomar precauciones. Para salir ileso -o lo menos golpeado posible- se requiere un buen olfato financiero, mente fría y sentido común, basados en el conocimiento del tema y la experiencia en el mercado, para saber cuándo es el momento oportuno para salir de la jugada.

Por aquellos días las advertencias del peligro inminente que acechaba a los grandes inversionistas fueron escasas, o en todo caso desoídas. Como resultado las reacciones no se hicieron esperar.

Muy pronto, hacia finales de octubre, se dispararon las ventas de las acciones. Desesperados todos querían vender y salir de ellas lo más pronto posible. ¿Qué pasó?  El valor de las acciones se desplomó. Era el principio del fin, derivando en una grave crisis económica que se extendió a lo largo de los años 30.

Aquel 29 de octubre de 1929, o “Martes Negro”, el mercado perdió 14 mil millones de dólares. La pérdida total para esa semana nefasta, que bien pudiera llamarse también la “Semana Negra”, alcanzó la escandalosa cifra de 30 mil millones de dólares.

Pero no debe considerarse el derrumbe de la Bolsa de Wall Street como la causa de la Gran Depresión, en todo caso diríase que fue su gran exponente o la figura con mayor protagonismo dentro del caos. Antes de caer la Bolsa ya habían señales de alerta.

Sin embargo, basta con tocar el tema de la Gran Depresión para que inmediatamente se le vincule como la razón única y fundamental de la grave crisis económica de aquellos años.

Ganadores y Perdedores

Como todo en la vida, cuando alguien gana, otro pierde, y viceversa. Y aún en medio de la alarmante situación de aquel momento, cuando todo se vino abajo y grandes fortunas parecían evaporarse como si nada, así mismo hubo quienes supieron sacar ventaja de la situación y enriquecerse.

Aquellos que no se dejaron llevar por un optimismo extremo, con la malicia y el olfato suficiente para evitar una pérdida brutal de sus inversiones, fueron los que se mantuvieron a flote en medio de aquel mar de crisis. Salieron tan pronto como pudieron de sus acciones, vendiendo a tiempo y asegurando así su bienestar económico. Evidentemente no fue la misma suerte con la que corrió la mayoría, como puedes ver.

Recuperación

Poco a poco la recuperación llegó como tenía que suceder. La economía se fortalecía, lentamente pero avanzaba. Para algunos países los síntomas de mejoría se dieron antes que para otros, pero a todos llegó.

Aquella no fue la primera situación difícil en términos económicos por la cual atravesara este país.

En el caso específico de Nueva York, tanto en lo económico como en otros aspectos, siempre ha demostrado tener la capacidad de recuperarse, aún en medio de situaciones realmente dramáticas. Lo hizo entonces e intenta hacerlo siempre.

En Nueva York, fue durante esta difícil época que se construyeron muchos rascacielos y edificios importantes estilo Art Déco. Un diseño que refleja fineza, lujo y prosperidad. Una manera de motivar a los deprimidos neoyorquinos, ofeciéndoles una imagen prometedora a través de sus edificaciones más que ostentosas.

Así fue como surgieron, sólo por mencionar un par, dos de los más famosos rascacielos de Manhattan: El Empire State y el Chrysler. Ambos competían por ser el edificio más alto del mundo en su momento. Hoy son verdaderos íconos de la ciudad.

La construcción de estos enormes inmuebles generó mucha mano de obra en un momento en que el desempleo estaba a la orden del día, alcanzando niveles inimaginables. Y como estos edificios muchos otros fueron levantándose dentro de la ciudad, dando así más plazas de trabajo al requerir mano de obra calificada. Nuevos aires de oportunidad se empezaba a respirar. Nueva York, y el país en general, se iba recuperando.

Comentario Final

La historia de este lamentable episodio sería largo de contar. Libros enteros existen dedicados al derrumbe de la Bolsa de Valores durante aquella última semana de octubre de 1929, que desembocó en la grave crisis económica de los años 30, mejor conocida como la Gran Depresión.

Hoy, a 85 años de aquel acontecimiento, muchas leyes fueron modificadas y creadas con la finalidad de proteger a los inversionistas, y así evitar se vuelva a repetir una situación tan nefasta como aquella. En el presente hay más restricciones para los que desean operar en este campo. A muchos puede no gustarles tales medidas, mas son necesarias por el bienestar y seguridad propio.

Sé que dejo un mundo de información de lado, pero he tratado de traerte un poquito de lo esencial. Hoy es un buen día para darle una hojeada al pasado y refrescar la memoria o, en todo caso, conocer un poco qué fue lo que pasó.

Espero que esta publicación haya sido de tu agrado.

Hasta la próxima :)

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